“Argentina, hija de paraguayos. Criada en Buenos Aires. Mezcla de sopa paraguaya, mate con facturas y tereré. Ahora viviendo en Estocolmo, Suecia, y tomando mate con pepparkakor”. Así encabeza Natalia Colman (37 años) su blog, donde despunta fragmentos de sus vivencias como expatriada y donde fusiona la tradición matera con las galletitas de jengibre típicas de las navidades suecas.

Fue a través de internet que conoció a Stefan, a quien decidió darle una chance. Todo esto lo hice con la única idea de ser amigos porque la verdad yo siempre decía que no me iba a enganchar en una relación a larga distancia, con un separado y menos que menos con un hijo. Fíjense lo que son las vueltas de la vida que me enrosqué en una historia amorosa a larga distancia, con un separado y con un hijo”, escribió allí inaugurando su espacio virtual.

De un polo al otro

“Lo que más me impresionó al llegar fue la cantidad de bosques que hay en plena ciudad. Cada barrio tiene sus bosques y es normal ver ciervos y ardillas dando vueltas. A veces suelo ver alguno que otro desde la ventana del baño. También me impactó estar por primera vez en contacto con la nieve. El cambio fue un tanto brusco ya que me mudé de un polo al otro. Todo es absolutamente distinto. Hasta ahora sólo encontré en común dos palabras: gratis y saldo. Ambas tienen el mismo significado que en castellano.

Si bien busqué contactarme con gente no busqué a los amigos que tengo, simplemente dejé que llegaran sin importarme cuál era su nacionalidad. Me parece que ese tipo de relaciones tienen que surgir naturalmente, no se pueden forzar. Hasta ahora tengo dos amigas argentinas, una de ellas vive a 500 km de acá. También una dominicana y otra chilena. Mis amigos, de acá y de allá, son el tesoro más grande que tengo.

Lo que me resultó más difícil fue el idioma y a raíz de eso encontrar trabajo, porque si bien acá casi todos hablan muy buen inglés, a la hora de encontrar trabajo te piden que aunque sea tengas una noción de sueco.

Si me tuviera que ir extrañaría mucho la organización en todos los sentidos”.

Efectos

“¿Qué cambio en mi vida? Todo. Pero el mayor cambio vino a nivel personal: siento que me volví una persona mucho más fuerte, segura de mí misma. El estar acá me hizo encontrarme con mis puntos fuertes y poder destacarlos, y los débiles.

Acá trabajo cuidando a una persona que tiene esclerosis múltiple. Es un trabajo que jamás me hubiera imaginado hacer estando allá pero que me ayudó a encontrarme con mi parte humana y sensible”.

Navidad en casa

“Lo único que extraño es la familia y los amigos. Hasta ahora no tuve la posibilidad de regresar pero si Dios quiere voy a viajar para allá en noviembre, a pasar las fiestas en verano después de tres navidades frías.

Si bien no me siento 100% de acá la verdad es que no quiero deshacer este camino que estoy trazando así que a la Argentina sólo quiero ir de visita”.

En perspectiva

“Argentina es que es un país que tiene todo para salir adelante, pero eso es algo de lo que la gente tiene que darse cuenta, que tienen que dejar de mirar su quinta propia y empezar a pensar más a nivel sociedad. Dejar de pensar que aquel que hace las cosas en regla es un tonto y el que comete las avivadas criollas es un vivo bárbaro. La única forma en la que van a sacar el país adelante es uniéndose entre todos y no dejando que los de arriba los separen”.

Memoria olfativa

(de su blog mateconpepparkakor.blogspot.com)

“Hoy a la mañana cuando iba en el bus camino al trabajo estaba escuchando música y pensando en las cosas que quería hacer en el día, hasta que de repente sentí un olorcito muy rico y fresco (mezcla de naranja, milanesas, flores y no sé qué otras cosas más) que me envolvió dándome una sensación de calidez y alegría.
Me pregunté de dónde es que conozco ese olor hasta que de golpe me encontré viajando en un micro desde Buenos Aires a Asunción, Paraguay. Para colmo el camino que veía por la ventana era igual. Nada más que esta vez arribé a Tyresö Centrum y no pude evitar que se cayera una lágrima”.

Segundo aniversario

(de su blog mateconpepparkakor.blogspot.com)

“Dos años ya ¡que lo parió! y todavía parece ayer cuando, con lágrimas en los ojos, me despedí de mi gente. Recuerdo que cuando el avión estaba a punto de despegar no tenía idea de todos los cambios que se avecinaban. Si bien ya había estado tres meses acá no es lo mismo cuando tenés la certeza de que venís a quedarte.
La primera vez que volé hacia este lado recuerdo que miraba todo desde el avión cuando nos estábamos aproximando a tierra. Todo era muy curioso y extraño. Hasta el idioma.
Pero hoy en día todo eso que me parecía extraño ya pasó a ser algo normal; por ejemplo, es normal para mí caminar con la mochila en la espalda, andar con el celular en la mano tranquila, ver un cajero automático en la calle que está simplemente empotrado en la pared, la mayoría sin protección alguna, un sistema de transporte bastante bueno, manejar mi cuenta de banco a través del internet, tener un sistema en general que permite a la gente arreglarse sola para hacer muchas cosas.
Sólo espero no olvidarme de que debo cuidarme un poco más cuando vaya para Argentina, pero todo eso sin pecar de paranoica.
En fin, muchas cosas cambiaron en estos dos años pero hay cosas en mí que siguen igual…”.

Fuente: Mate con pepparkakor

Natalia Colman Eriksson
Natalia Colman Eriksson

Hola, me llamo Natalia, soy de Buenos Aires pero vivo en Estocolmo, Suecia. Acá me recibí de auxiliar de enfermería pero, por cosas de la vida, estoy en pleno proceso de darle un vuelco a mi vida laboral.

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Por |2019-04-13T14:21:57+00:0025.9.2017|Categorías: Casi nativos|Etiquetas: , , |