Llegamos hasta Berlín, a la Potsdamer Platz en donde nos juntamos con César, que vive aquí desde hace 7 años, tiene 26 y está estudiando. Éste lugar es un importante espacio público e intersección del tráfico del centro de Berlín y se cuenta como uno de los lugares más destacados de esta ciudad.

Nos comenta que “es una de las plazas más bulliciosas de la ciudad, y en el pasado, quedó arrasada durante la Segunda Guerra Mundial y partida en dos por el Muro de Berlín. Hoy en día, la plaza está completamente reformada y es un punto de encuentro importante.”

Tiene ciudadanía alemana, por parte de  su abuelo quien tuvo que escapar de Alemania luego de “la noche de los cristales rotos”, y decidió emigrar hacia  Sudamérica, ya que en ese momento “la Argentina era un lugar seguro para irse de Alemania”, nos comenta César según dichos de su abuelo.

En la Postdamer Platz justo hay un “mercado de pulgas”, en donde venden objetos usados;  y además algunos stands de comida… y aprovechamos para comernos un würst y una cerveza, para relajar y hacer la entrevista. Nos decía César, que era típico a media mañana comerse una de esas salchichas, aunque añora la carne argentina, “no hay como nuestra carne argentina, no hay!”.

De un tema a otro, le consulto por el costo de vida, y nos dice que es barato el en Berlín, “muchas personas se sorprenden de lo barata que es esta ciudad, ya que al ser la capital de Alemania tienen la idea preconcebida de que los precios estarán por las nubes. Nada más lejos de la realidad, aquí se puede llevar un buen nivel de vida con no demasiado dinero”.

Nos comenta que el paga una habitación a 250€, y que con el trabajo de mozo y con las propinas (“sobre todo”), le alcanza para vivir muy bien. Sobre la Universidad nos comenta que tampoco tiene grandes gastos ya que es pública. El paga aproximadamente una matrícula cada 6 meses de 220€ y eso además de los materiales, también incluye una tarjeta de transporte.

Nos relata que todavía en Alemania hay una división impregnada entre la parte occidental y oriental, un caso por ejemplo,  nos dice que son los sueldos, “los sueldos de la Alemania oriental son más bajos que los de la parte occidental, esto es algo que Alemania no logró equiparar”.

“Me gusta la libertad que  se siente en esta ciudad, la libertad de vestirse,  de andar, no es una ciudad que siga parámetros, sino que cada uno hace su parámetro.  Alemania me abrió  la cabeza en muchas cosas, me ayudó a pensar las cosas de otra manera por tener varios contrastes culturales.”

“Me gusta mucho la noche de Berlín, es una ciudad que tiene de todo para hacer”, y especialmente confiesa que le gusta ir por la Oranienburguer Strasse que es una calle larga llena de bares y sitios para ir a bailar, y que además,  al tener mucho turismo le permite conocer gente de todo el mundo. “La noche tiene mucho ambiente, podés ir a bares góticos, de rock, como así también de música electrónica. Acá en Berlín se hicieron las primeras Love Parade”.

También  nos cuenta sobre la noche  que en los estacionamientos de autos al lado de la caja,  hay una máquina que por un euro podés medir tu nivel de alcoholemia, pero “…¡lo curioso es que si estás borracho existe un servicio que llamás, y te pasan a buscar con una bicicleta que se pliega, la guardan en el baúl, y este señor maneja hasta tu casa!”.

Caminando llegamos a la East Side Gallery, un punto muy importante de Berlín, que esencialmente es una galería de arte urbana, pintada por artistas de todo el mundo, sobre lo que queda del muro.

Nos comenta que los alemanes son gente cerrada, que no suelen abrirse, pero que cuando entrás en el círculo, ayudan mucho. “Son re contra, archi, mega, super estructurados. Les falta esa conexión de la cabeza al corazón que tenemos los argentinos”.

Nos decía que al principio saludaba con besos a todo el mundo, pero que de a poco, empezó a saludar con la mano como suelen saludarse los alemanes. “Estas costumbres, son las que nos diferencian a los argentinos, somos muy confianzudos, aunque no nos conozcamos, los argentinos siempre tendemos a ser más amigos. Acá, la amistad es diferente, aunque yo tengo muy buenos amigos alemanes, pero también me costó mucho generar esa amistad”.

A César se lo ve bien, contento, ya adaptado a la vida y costumbres alemanas.

Un chico de barrio, como él se define, que un día quiso seguir los pasos de su abuelo y volver a Europa. “Siempre me interesó volver a las raíces, donde mi familia hubiese vivido sino hubiese sufrido lo que sufrió”.

Si te interesa contarnos tu historia, podés contactarte con nosotros, no dudes que seguramente otros argentinos les interesen leerla.

Fernando Domecq
Fernando Domecq

Mi nombre es Fernando y soy de Buenos Aires, actualmente resido en Fuengirola (Málaga). Me dedico al diseño y desarrollo web, aunque mi vida ha tenido varios vaivenes. Soy veterinario recibido en la UBA, y he dedicado gran parte de mi vida a la venta de pinturas industriales.

Desde 2014 ayudo a los argentinos que quieren vivir en el exterior a través de la página de facebook ARGENTINOS POR EMIGRAR.  Pero a partir del 2018, me dedico a ayudarlos desde este blog. Con el blog, intento contar mis experiencias y a alentarlos a que lo que un cambio de vida supone: libertad. Por eso me encanta facilitar este camino a otros.

Si querés conocer toda mi historia, será un placer contártela más al detalle.

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Por |2019-04-13T14:56:05+00:0021.2.2019|Categorías: Ya establecidos|Etiquetas: , , |